DE FACTO?

Colombianos, amigos, no permitamos que nuestro edén se acabe de derrumbar ante los criminales que en ambición de poder, están dañando esa tierra hermosa que Dios nos dio por Nación.

Seamos Santistas, Uribistas, Izquierdistas, progresistas, debemos respetar la ley y la autoridad, sin demeritar los poderes del Estado y su separación para el control del totalitarismo, la polarización nos corroe, nos elimina como pueblo.

Los Derechos humanos y la constitucionalidad del Estado deben ser exigidos por nosotros, el pueblo, el que vota y sufraga.

Uribe divulga un anónimo que es una carta que muestra un amenazante posible golpe a la democracia colombiana, ya antes una carta de división de las FFMM circulaba en el año 2011 en el ejército.

Adjuntamos el anónimo y la respuesta de un ciudadano, que resume la respuesta soberana de un pueblo cansados de la guerra.

Véase en

http://www.noticiascaracol.com/politica/video-215134-fuerzas-militares-esta-circulando-dura-carta-contra-santos

NO AL GOLPE DE ESTADO SOLAPADO QUE URIBE PROMUEVE, NO A GOBIERNOS  CORRUPTOS Y TOTALITARIOS!!!

EL FIN NO JUSTICIA LOS MEDIOS!!!

 

Álvaro Uribe Vélez publica esto en su cuenta de twitter anoche :

Este mensaje acaba de llegarme, clima que se crea en nuestras fuerzas maltratadas:

“Convocatoria abierta a todos mis compañeros de armas (Mis superiores, compañeros y subalternos de las Fuerzas Armadas de Colombia en Servicio y miembros de la Reserva activa) a que acatemos la decisión judicial contemplada en el fallo emitido por el tribunal superior de Bogotá con respecto a los hechos ocurridos en el Palacio de Justicia con ocasión de la toma al mismo por parte del M-19 el miércoles 6 de noviembre de 1985.

Compañeros miembros de las Fuerzas Armadas de Colombia, acudamos como un todo (Oficiales, Suboficiales, Soldados, Policías y Civiles en servicio y miembros de la reserva activa) a la Plaza de Bolívar tan pronto como sea posible y pidamos perdón al pueblo Colombiano, a nuestra bandera, nuestro Estado, a los poderes públicos e inclusive a todas las personas al margen de la ley (guerrilleros alzados en armas, guerrilleros amnistiados e indultados, delincuentes comunes etc.), y aun más, extendamos la orden al ámbito internacional y aprovechemos la ocasión para ampliar nuestro acto de contrición a la comunidad internacional, a todas las organizaciones de Derechos Humanos, al CICR, a las organizacionesgubernamentales y las no gubernamentales, en fin, al mundo entero.

 

Pidamos perdón por habernos sometido al orden constitucional y acatado los mandatos del Estado de Derecho ese 6 de noviembre y días subsiguientes, porhabernos sometido a la autoridad del señor Presidente de la República y cumplido fielmente sus ordenes, pidamos perdón por haber cumplido la orden de retirar la seguridad policial dos días antes del valeroso acto del M-19 y entregar la misma a una empresa privada de conformidad con lo requerido por la Corte Suprema de Justicia a pesar de habérsele advertido sobre los planes del M-19, pidamos perdón por que el Estado de Colombia no tuvo en cuenta las amenazas de “los extraditables” y desestimo su capacidad de alianza con los señores del M-19, pidamos perdón por haber dejado a once de nuestros compañeros sin vida en tan funesto operativo de rescate, pidamos perdón por no haber permitido que se lograra el cometido del M-19 de hacer un juicio público al Señor Presidente de la República en las instalaciones de la máxima instancia del poder judicial en Colombia, pidamos perdón por no haber logrado que Pablo Escobar y su sequito (Los extraditables) en alianza con los valerosos revolucionarios del M-19 lograran su objetivo de quemar todos los expedientes de los procesos que se adelantaban en su contra.

 

Pero aprovechemos la ocasión y pidamos también perdón por haber sostenido apesar de todos los embistes a la democracia más férrea y solida de toda América latina y no haber seguido los ejemplos de Augusto Pinochet (Chile 1973 – 1990), Aparicio Méndez (Uruguay 1976 – 1981), Alfredo Estroessner (Paraguay 1954 -1989), Hugo Banzer (Bolivia 1971 2001), Juan Velasco Alvarado (Perú 1958 1975), Humberto Branco (Brasil 1964 1967), Manuel Antonio Noriega (Panamá 1983 1989), Anastasio Somosa (Nicaragua), Fidel Castro (Cuba), Francois Duvalier (Haiti), Rafael Leonidas Trujillo y Ulises Heureaux (República Dominicana), sin mencionar los “gobiernos democráticos” de Hugo Rafael Chávez y Daniel Ortega en Venezuela y Nicaragua respectivamente.

Pidamos perdón también, por haber respetado y acatado todos los fallos emitidos en Derecho por nuestra honorable rama judicial que condena a Soldados y Policías basados en testimonios de delincuentes emitidos a cambio de su libertad y desconoce los pronunciamientos de los servidores públicos y las personas honorables, pidamos también perdón por los fallos emitidos con base en “testigos protegidos” sin rostro e identificación, sin nombre ni domicilio, sin cuerpo ni alma.

 

Pidamos perdón por aceptar que nuestros Soldados y Policías sean juzgados por jueces “imparciales” de la Justicia ordinaría, expuestos al escrutinio público, condenados por los medios de comunicación y sometidos apagar sus causas en las prisiones en donde están recluidos los “honorables delincuentes” que ellos ayudaron a capturar. Pidamos perdón por no recomendar ni defender nuestro derecho (universal) al fuero y que el mismo sea respetado y se nos juzgue por quienes conocen de la estructura y procedimientos militares.

 

Pidamos perdón por habernos resignado a lo largo de toda la historia a ser los empleados mas mal pagados del Estado Colombiano (esto es lógico: somos los que menos trabajamos) y no seguir los ejemplos de ASONAL JUDICIAL, FECODE y todas las agremiaciones de empleados públicos que a fuerza de amenazas, marchas yparos, hoy gozan de los mejores salarios y condiciones prestacionales.

 

Pidamos perdón por haber defendido con los recursos de la naturaleza, sin buenas armas, municiones, equipos, personal o apoyo logístico, sometidos sin reclamar a las “capacidades del Estado” las instalaciones de infraestructura de nuestra Patria y su industria, los pueblos y caseríos (Puerres, Las Delicias, Jurado, etc. etc.) y haber entregado la vida de nuestros compañeros (miles de hombres) en procura de sostener la institucionalidad y además, ser juzgados y condenados por ello.

 

Pidamos perdón por aceptar que nuestro sistema de salud sea el más paupérrimo de todos los del Estado, que nuestros Soldados y Policías tengan que esperar meses para poder salir de la selva a pedir una cita y otros tantos meses para que les sea concedida, por entender que el Hospital Militar fue construido hace más de 50 años, pidamos perdón por entender que nuestro presupuesto es limitado y no tenemos derecho a que nos vea un especialista o que los medicamentos para atendernos sean de malla calidad pues la asignación presupuestal no permitenada más.

 

Pidamos perdón por entender que un hombre después de haber dejado sus brazos o sus piernas en el campo de combate, ya no es más útil para los intereses del Estado y deba ser abandonado a su suerte… (Por supuesto, después de recibir una generosa indemnización para no ser considerado un indigente).

 

Pidamos perdón por no ser cobardes y enfrentar a todo aquel que atente contra el Estado De Derecho sin importar los sacrificios que eso implique.

 

Pidamos perdón por trabajar 24 horas, por irnos a donde sea necesario, dejar atrás familia y vida y atender las necesidades de nuestra Patria.

 

Pidamos perdón por aceptar que aquellos quienes ayer asesinaron o mutilaron a nuestros hombres y atentaron contra nuestras vidas, pusieron bombas, mataron miles de indefensos civiles, robaron bancos, volaron oleoductos, se tomaronembajadas, edificios institucionales (corte suprema de justicia) y en fin, atentaron contra todo el Estado, hoy representen a nuestra patria en los cargos más importantes de la institucionalidad y el orden y nosotros, en cambio, paguemos la culpa de cumplir con nuestro deber con condenas que no les han sido impuestas al más asesino de los paramilitares o guerrilleros capturados o entregados por su voluntad.

 

Pidamos perdón, es una obligación acatar los fallos judiciales, pidamos perdón por portar nuestro uniforme, es indecoroso para el Estado Colombiano y su sociedad….

 

PERO APROVECHEMOS DE UNA BUENA VEZ y DEJÉMOSLO DE PORTAR, ENVAINEMOS NUESTROS SABLES, DEJÉMONOS DE ROMANTICISMOS; VAYÁMONOS PARA EL MONTE A PELEAR CONTRA LO QUE DEFENDIMOS,

 

A lo mejor

 

Mañana seremos Gobernadores, Catedráticos, Embajadores, podremos estar casados con la Fiscal General de la Nación y entonces podríamos ayudar a nuestros compañeros detenidos e inclusive “quien quita que no” en unos años, alguno de nosotros podría ser hasta Alcalde de Bogotá y porque no aspirar a ser Presidente de la República. NO por las vías de hecho, el Estado finalmente reconocería que es mejor tenernos de su lado que en su contra y nos compensaría con creces ser ilegales

Y EL PUEBLO LE CONTESTA ESTO:

 

RESPUESTA AL ANÓNIMO DISTRIBUIDO POR ÁLVARO URIBE VÉLEZ

Sr. Álvaro Uribe Vélez,Su estilo de fomentar acciones de otras personas mientras usted se mantiene inocente de lo que hagan es bien conocido en Colombia.

Hay nuevas acciones graves que usted está impulsando contra la estabilidad, la economía y el bienestar de los colombianos y es hora de que les ponga punto final.

Los costos legales que su comportamiento y el de sus colaboradores le han creado a Colombia no tienen paralelo en la historia nacional.

Su insaciable ambición de gobernar a Colombia a cualquier costo lo ha llevado a poner en marcha maquiavélicas aventuras contra los poderes y las instituciones de Colombia.

Su ofensiva denigración y su constante difamación del Poder Judicial y su intento de dividir las Fuerzas Militares de Colombia para crear condiciones caóticas que pueda aprovechar políticamente son perversas, cobardes e inadmisibles, y obviamente de consecuencias sangrientas.

Si hay magistrados y oficiales militares que hayan hecho tratos con criminales eso en ningún momento hace que la Corte Suprema de Justicia, el Poder Judicial o las Fuerzas Armadas sean llamadas criminales como usted frecuentemente lo afirma irresponsablemente. Haciendo creer que se refiere exclusivamente al Poder Judicial y no a la institución militar. Tratando de manipular con fines políticos realidades como la de la Iglesia que tiene miembros que cometen delitos contra la infancia y que en ningún momento esos individuos pueden explotarse, como lo hace usted, para llamar criminal a la Iglesia. Y como usted cínicamente lo ha comprobado en su campaña política contra la Corte Suprema de Justicia y el Poder Judicial de nuestro Estado y democracia.

 

“La imputación a Luis Carlos Restrepo muestra que no hay justicia sino venganza criminal” Álvaro Uribe Vélez, 10 de febrero de 2012. La imputación es hecha por la Justicia colombiana y si en el Poder Judicial de Colombia no hay justicia sino venganza criminal deja como consecuencia conclusiva que esa susodicha venganza criminal no pudo ser cometida por otros más que por criminales. Llamar criminales a quienes ejercen el Poder Judicial de Colombia no solo peca de ser un contrasentido injurioso pero peor aún es una afrenta al Estado y toda la democracia de Colombia.

 

Esta propaganda anticolombiana de denigrar internacionalmente la democracia y la reputación de Colombia es usada por usted como su arma fundamental para proteger su implicación como autoridad máxima del extinguido DAS.

 

No se había visto en la historia de Colombia que ningún expresidente pisoteara la honra y el honor de nuestra patria solo para defender sus intereses personales como el de evitar que María del Pilar Hurtado lo señale ante la ley como su jefe de quién recibía y cumplía órdenes.

A sus acciones de subvertir la democracia colombiana, con el caudillismo que lleva su apellido, a través de controlar autoritariamente las Rama Legislativa y Ejecutiva con la maquinaria de sus llamados Talleres Democráticos y con el desprestigio injurioso, irresponsable y antidemocrático de la rama Judicial se suma la que sería más sangrienta y destructiva para el Estado colombiano como es su fomento de una división de las Fuerzas Armadas y la imposición de un golpe de estado.

 

Ayer Viernes 10 de febrero del 2012 antes de la medianoche usted sembró la peor cizaña que los colombianos podrían esperar que saliera de su incontrolable determinación de entorpecer el orden de la democracia, la justicia y el gobierno de la nación.

Usted irresponsablemente distribuyó a 938.090 personas un abominable panfleto anónimo de agitación militar contra el Estado colombiano, del cual es parte la Rama de Justicia.

Su firme determinación de romper y subvertir el orden establecido raya en el delito.

Su deber como ciudadano y como demócrata es rechazar de plano ese panfleto anónimo porque nadie en las Fuerzas Armadas puede deshonrarlas con un lenguaje satírico, emulando el de un payaso de quinta, completamente indigno de un militar que habla con seriedad, directo y con la disciplina y firmeza que su uniforme le confiere.

 

Como persona bien familiarizada con la profesión militar le puedo asegurar que ese panfleto anónimo no pudo ser escrito por ningún militar. La barata propaganda política de ese panfleto anónimo en nada se separa de lo que usted personalmente ha argumentado públicamente y usted no es un militar.

 

Su deber como ciudadano, como demócrata y como expresidente debió ser el de volver añicos ese panfleto anónimo y dar un regaño severo a quienes intentan arengar manifestaciones públicas de militares. Las Fuerzas Armadas son una institución seria, disciplinada y unida que se rige por una estricta jerarquía de mando y cuyo servicio es en el campo de batalla no organizando manifestaciones y motines en la plaza pública.

 

Las Fuerzas Armadas sirven con profesional lealtad al presidente de la República y defienden los intereses del Estado que él representa.

 

Le expreso Álvaro Uribe Vélez mi repudio a lo bajo que han llegado sus ansias de poder y al daño disciplinario y sangriento que intenta crear en las Fuerzas Armadas de Colombia.

 

Siga haciendo todos los engaños que quiera, que su altamente recomendado José Obdulio Gaviria llama “virtudes”, pero por favor jamás, léalo bien, jamás se le ocurra engañar ni jugar otra vez con las Fuerzas Armadas de Colombia.

Hay algo que muchos querrían aconsejarle y que se lo digo aquí. ¡Respete al Presidente Santos! ¡Respete al Estado colombiano! ¡Respete a la Justicia! ¡Respete a las Fuerzas Armadas! Si quiere que lo respeten.

De usted sinceramente,

José María Rodríguez González Usuario de twitter @worldpolicies

 

Sábado 11 de febrero, 2012

 

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