Carta de un Holandés interesado en los desplazados de Colombia

Soy Remco Bouma, amigo de Gina Escheback, de Bogotá, a quien conozco como Claudia Quintero. Desde me experiencia personal, he experimentado que Claudia como amable y cooperadora; además tiene una visión muy clara sobre cómo poder avanzar la comunidad desplazada, en Bogotá, pero ahora, como se encuentra en otra parte del país, en toda Colombia.

Soy estudiante de la maestría de Estudios Latinoamericanos, para la cual estuve en Bogotá de noviembre a finales de enero del 2010, para una investigación a la cambiante identidad de la población desplazada en Bogotá, en específico cómo usan las redes sociales para reconstruir su posición en el nuevo entorno en que han llegado. A Claudia la distinguí en una reunión de unas 30 líderes mujeres de la población desplazada. Claudia me llamó la atención por su actitud convencida. En un parte del programa las mujeres, en grupos de cinco, formulaban tácticas para reconstruir su vida de manera colectiva. La mayoría de ellas proponía ideas generales y las exponían en un tono poco convencido. Al contrario, Claudia, como portavoz de su grupo, usaba palabras como desarraigo, violencia, violación, suicidio, derechos Humanos de manera explícita en una argumentación emocional pero concordante, de manera que unas se quedaban calladas y otras se reían, como un sistema de protección. Claudia se enfadaba: que no era nada divertido y que reir era una táctica para no sentir sus palabras!!. Por eso me cayó bien. Hablamos en la reunión y me invitó a su fiesta de cumpleaños la misma noche, y desde ahí empezó una firme amistad.

He visitado a Claudia y a su grupo de trabajo  varias veces en su casa/oficina en Altos de Cazuca entre Soacha y Bogotá. Me ayudó a encontrar población desplazada para entrevistar, y participé en el trabajo de su fundación Anne Frank. El método con que trabajan me impresionó: la fundación enfoca muy bien en lo que veo yo la clave del problema: reconstruir el autovalor, aceptar lo que pasó sin olvidarlo, y intentar establecer una nueva vida apoyando a los demás desplazados. No sólo se trata de dinero, trabajo y una vivienda, sino de ser unidos y resistentes a cualquier otro irregularidad de paramilitares o cualquiera en el nuevo entorno.

Desgraciadamente, el trabajo de Claudia y su pareja Alberto acabó con panfletos amenazantes de las Aguilas Negras a su casa. Los que manejaban Anne Frank se fueron, todos por otros lados, el Estado no garantiza su seguridad. Es una verdadera lástima, ya que he visto que Anne Frank era importante para las alrededor de 50 mujeres que visitaban la oficina frecuentemente, para hacer zapatos y otras oportunidades laborales, para charlas, para encontrarse con otras mujeres, para comidas o un simple abrazo. Claudia y su marido hacían y iniciaban todo, sin cansarse. A veces se habían ido en la madrugaba y cuando me quedaba a dormir, me despertaba y ellos ya se había ido: a un tribunal para defender una víctima contra un paramilitar, a juntar comida en un mercado para los desplazados. A mí mismo me llevaron y le ayudé a recolectar comida en el sector de Abastos en Bogotá. Siempre ha cumplido sus promesas y sigue siendo muy pendiente, aunque yo vuelto a Holanda y ellos desplazados de nuevo.

Si estuviera dentro de su alcance realizar cualquier de tipo de cooperación diplomático o financial para que puedan seguir su trabajo desde dónde esté ahora, se lo recomiendo mucho, ya que he experimentado que Claudia y su esposo Alberto  son  personas en que confiar, muy importante para y activa en la población desplazada.

 

Atentamente,

Remco Bouma

remcobouma@gmail.com

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